Consejos de la filosofía oriental para la salud mental y para encontrar pareja

Cree en la abundancia y no en la escasez, y recuerda que el miedo te limita. La tradicional frase «hay más de un pescadito en el mar», es uno de esos clichés que existen por una razón. Si algo no está funcionando a pesar de que realices tus mejores esfuerzos, lo mejor es que lo dejes rápidamente en lugar de tratar de forzar algo que no va a pasar correctamente.

Al estar convencidos de que cosas como «esta es la mejor persona que puedo conseguir» o «más vale diablo conocido que diablo por conocer», el malestar se extiende por un plazo más largo. Lo mejor es sacar lo que sientes afuera y tal vez estar a solas por un tiempo.

Mantén siempre más de una línea en el agua. Si quieres conocer a un nuevo compañero no esperes a que aparezca. Puedes unirte a clubes o realizar algún nuevo deporte, con el fin de conocer a otra gente. Intenta averiguar si son compatibles o no y cuáles son los intereses que tienen en común contigo.

Recuerda que la desesperación no solo puede enviar malas señales a los demás, sino que también puede actuar como un repelente y no como atrayente. Aprende a reconocer los signos de desesperación en ti mismo y a erradicarlos. Si transmites tus inseguridades a tu pareja en los primeros seis meses de estar juntos, no podrás tener una relación saludable. Nunca menciones la típica frase «estoy condenado a estar solo hasta que muera». Eso no ocurrirá a menos que te auto-convenzas.

Mujer: Si eres sabia te regirás por las leyes de la naturaleza y no por las normas del nuevo milenio. Los hombres son, siempre han sido y siempre serán cazadores. Espera a que el hombre esté interesado en llamarte. No estés muy pendiente del teléfono. Mantente siempre ocupada y sal todo el tiempo para evitar la ansiedad. Realiza actividades de tu interés y que te resulten satisfactorias. Nunca seas grosera o cruel con tu pretendiente. Tampoco debes perseguirlo, eso sería muy contraproducente. Recuerda que debes darle su espacio para que sienta que eres especial. Tampoco debes presionarlo, eso sería una estrategia equivocada. No lo trates como si fuera un oponente. No le cuestiones los posibles significados ocultos de lo que dijo en la última cita o correrás el riesgo de parecer desesperada.

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